Amargad@s

Soy la típica que odia perder el tiempo porque sé que no es eterno, entonces me pregunto: ¿Por qué todo tiene un final? No tiene sentido vivir sabiendo que vamos a morir. O dándole la vuelta -y mejor dicho-no tiene sentido morir si no estamos viviendo.Quiero decir, tenemos que aprovechar incluso los viajes en autobús, los días de lluvia o el tiempo que estás sentado en retrete. Qué más da donde, cuando o como. Solo importa el hecho.

El hecho de exprimir cada segundo como una naranja y no estar toda la vida amargado como un limón.

Eso es lo que importa.

Yo siempre duermo, pero tú, ¡Despierta!

Hay a veces que me pongo de los nervios y no puedo más. Que lo único en lo que pienso es en desaparecer, en acabar con todo esto que me provoca esta horrible sensación, de dejar de fingir mi felicidad. Puedo despertarme ansiosa de vivir el día y al poco tiempo desear que llegue la noche. 

Esta es una de las miles de cosas que me hacen estar cansada. Entonces es cuando me frustro y lo único que quiero es dormir. Es muy irónico, estoy fatigada y me paso el día durmiendo. Es porque tengo miedo. Miedo a volver a caer en aquella angustia de la que tanto me costó salir.Me encierro siempre en mi habitación para estar sola . Al fin y al cabo la  soledad no provoca en su completa esencia el mal, que sí, pero no toda ella. Es un momento de reflexión en el que nos damos cuenta del valor que tiene todo. 

De hecho es algo de lo que mucha gente no se da cuenta. De las buenas acciones, del empeño que la gente pone en ellas, de uno simple abrazo, o quizás algo tan sencillo como de su buena vida. De lo bien que viven. De la suerte que tienen de no sentirse solos. 

Y esto también me frustra. 

Que la gente no sé de cuenta de que la sonrisa puede ser el mejor disfraz de la tristeza.