No sois potables

Perduran muchas clases de criaturas en la tierra.

Yo formo parte de los seres humanos (o no, pero para contarte esto tengo que hacerme pasar por uno). 

Y dentro de mi propia clase, se ramifican muchas otras. 

Existen humanos cobardes, enamorados, insultados, queridos y una galaxia entera más.

Pero pido perdón por aquellos a los que llamo “contaminados”. Y pido yo disculpas, porque por alguna razón sobrenatural ellos no saben darlas.

Contaminados como el agua sin ser transparentes, ni siquiera translúcidos, que no sabes por donde cogerlos de las caras que tienen. Como el agua.

Iguales que el agua. Pero agua estancada. Gente que no es potable. Que a este paso le sale musgo en la espalda.

Similares al agua. Agua salada para peces de río y agua dulce para peces del mar . Que ni una cosa ni la otra. Que al final las dos.

Parecidos al agua. Esa que está embotellada. La que no tiene escapatoria. Que se utiliza solo cuando apetece. Para lo que interesa.

Exactos al agua. Transparentes. Limpios. Naturales. 

No.

Agua de inodoro. 

La gente parecida a este agua, es que no la trago.

Colores

Hoy me he sentado en el banco rojo. Y me he sentado y no estabas tú.He supuesto que te has caído con la bicicleta azul y no me lo he tomado como nada personal.

Sin embargo es el tercer día que pasa.

Y dudo que mi teoría sea cierta.

He escuchado las gotas de lluvia caer en mi paraguas amarillo. 

El termómetro marca una temperatura baja. No obstante prefiero morirme de frío antes de que el abrazo no sea tuyo.
Llevaba  puesto mi vestido rosa favorito y que llevé cuando te conocí. Aunque verdaderamente no sé si te conozco. Al parecer las cosas han cambiado. 
Porque ahora no estás sentado en el banco.

Yo era feliz contigo sin embargo ahora desconfío que sea mutuo. Supongo que piensas que la felicidad es temporal.
Te equivocas. Tú haces cosas temporales y por eso la felicidad no te dura.

 Por eso te has quedado en blanco.

Por eso ya no estás sentado en el banco rojo, ni te has caído de la bici azul, mi paraguas amarillo se ha roto, mi vestido rosa se ha manchado.

Se ha manchado de negro. 

Todo se ha manchado de negro.

SENSACIONES Y ESTRELLAS

Aproximadamente, ¿Cuántas veces has llorado? ¿Cuantas veces has reído? ¿Y soñado?¿Enloquecido?Las mías son incontables, las mías y las tuyas. Tan incontables que ni las estrellas de nuestra galaxia o cualquier otra rozan ni siquiera su principio.

 

No es cierto que algunas brillen más que otras, pues ahora no me refiero a las estrellas. Sino a las veces, a esas veces en las que hemos sentido.

Esa sensación de miedo que no se explicar muy bien qué es. Que ocurre por ejemplo cuando caminas solo por la calle con ningún halo de luz que ilumine el oscuro lugar. O en aquella situación de tener que hablar delante de mucha gente sobre un tema muy importante. Aunque no lo parezca, siempre me ha causado nerviosismo.

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